jueves, 6 de abril de 2017

EL VALOR REAL DE LA POLICÍA LOCAL

BALCÓN DEL ESTRECHO. ONDA CERO ALGECIRAS (04/4/2017)

Por Ernesto Pérez Vera

Hola, María. Hace 4 o 5 meses me asomé a tu balcón radiofónico para hablar del blindaje contra el narcotráfico efectuado en la desembocadura del rio Guadarranque; obra de ingeniería aplaudida por todas las personas de bien. Pero ya dije, tanto en aquel momento como en otros muy anteriores, que siempre hay que estar ojo avizor porque los malos, en este caso los traficantes de drogas, suelen ir 1 o 2 pasos por delante de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Sí, he dicho fuerzas y cuerpos de seguridad, porque aunque normalmente se tira de la coletilla ‘del Estado’, no siempre son las 2 fuerzas estatales, o sea, la Guardia Civil y la Policía Nacional, quienes persiguen, atosigan y detienen a los malos. No obstante, no me quiero olvidar de Vigilancia Aduanera, cuyos miembros también combaten estos delitos, aun sin pertenecer a las fuerzas y cuerpos de seguridad. 

Es por ello que hoy traigo a estas ondas la intervención realizada por la Policía Local de San Roque hace pocas fechas en el citado curso de agua, sin que esta fuerza pertenezca al Estado, sino a una administración local. Me refiero a la ‘narcoembarcación’ intervenida por los funcionarios sanroqueños, junto a la cual fueron decomisados 3.500 litros de gasolina inseguramente almacenados. No es ninguna novedad que los municipales incauten drogas y detengan a quienes mercadean con ellas, como del mismo modo son muy frecuentes los decomisos de lanchas, remolques y vehículos destinados al traslado de todo lo anterior, como es el caso de los 4 todoterrenos de alta gama sustraídos y recuperados la semana pasada, también por agentes de San Roque. Dado que la cabra tira al monte y yo he sido policía local, hoy quiero poner en valor, con estos párrafos, la calidad profesional de quienes fueron mis más íntimos compañeros. Dicho esto, que nadie me llame corporativista, porque anda que no he puesto veces a parir a los míos, a los otros y a los de enfrente.

Por cierto, muy pocos días después de haber ocurrido lo de la gasolina oculta en una casa (menudo peligro), un guardiacivil fue deliberadamente atropellado por un hijo de la gran perra que estaba intentando alijar chocolate por la playa del Rinconcillo, aquí en Algeciras. Nada de accidente, María, un homicidio en grado de tentativa por el que el agente de la Benemérita ha tenido que ser quirúrgicamente intervenido de graves lesiones en una pierna. Aprovecho este espacio para desearle una completa y pronta recuperación.

Óyelo aquí: http://www.ivoox.com/balcon-ernesto-perez-vera-abril-audios-mp3_rf_17949621_1.html

Muchas veces me pregunto si esta condena nos viene impuesta por la caprichosa localización geográfica que ocupamos en el mapamundi o si influyen, también, factores socio-culturales. Creo que se trata del maridaje de las 2 cosas, por lo que me temo que esto no es más que la pescadilla que se muerde la cola; un bucle del que nunca vamos a salir.

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